Propósito
A todas las personas que formamos parte de la cooperativa nos mueve un ideal: el de que la educación es la herramienta más poderosa para transformar el mundo. Nos hemos unido para hacer realidad esa vocación compartida a partir de los principios y valores propios de la economía social: la colaboración, la participación, la gestión democrática, el compromiso con nuestro entorno y la convicción de que nuestra empresa solo tiene sentido si las personas constituyen su inspiración y el centro de su acción colectiva.
Visión
Aspiramos a ser un centro educativo de referencia por nuestro compromiso con los valores propios del cooperativismo y la economía social. Buscamos la excelencia en nuestro quehacer diario, manteniendo una actitud de mejora continua y adaptación a las necesidades de nuestro alumnado y sus familias.

Nuestros valores
Cooperación
La cooperación, en todos sus sentidos, es el eje central de nuestro proyecto; intentamos que esté presente en todas nuestras iniciativas (en la colaboración con otras cooperativas, de enseñanza o no, en nuestro proyecto educativo, con familias y proveedores, y, sobre todo, en la relación entre los miembros de la plantilla), y que sus efectos sean visibles en nuestro entorno. Una de nuestras preocupaciones fundamentales es alentar el trabajo en equipo, porque la educación solo puede entenderse como un proceso en el que todos los actores implicados persiguen juntos un objetivo común. Nadie puede adivinar cómo será el mundo dentro de unos años, pero sí sabemos que algunos valores (la participación en la vida pública, el respeto, la responsabilidad social, el cuidado de uno mismo y de los demás, el sentido crítico, la creatividad…) no tienen fecha de caducidad, y prevalecerán.
Respeto
Queremos ayudar a construir una sociedad abierta y plural. Asumimos que la tolerancia es la virtud fundamental que debe orientar nuestras relaciones personales e institucionales, y creemos que reconocer y valorar la dignidad del otro, y erradicar cualquier manifestación de violencia, son condiciones indispensables para fomentar un clima de convivencia y bienestar. No puede haber educación sin confianza, ni confianza sin respeto, y eso incluye la honradez e integridad para cumplir los compromisos y la palabra dada, y garantizar la validez de los acuerdos y normas, tanto formales como informales, que rigen nuestra relación con los demás (proveedores, compañeros, familias, instituciones…).
Responsabilidad
Toda actividad humana genera ecos. Lo sabemos mejor que nadie quienes nos dedicamos a la educación, porque tenemos un contrato con el futuro; en nuestra labor siempre vemos una promesa, y debemos estar a la altura de esa responsabilidad; algo que nos exige calibrar las consecuencias de nuestras decisiones y responder de ellas, desde nuestro ámbito más próximo, en nuestro puesto de trabajo, en el aula, hasta el más lejano, en un porvenir que quizás no lleguemos a conocer, y guiarnos por los criterios de inclusión y equidad para satisfacer las necesidades del presente sin poner en riesgo, desde un punto de vista económico, social y ambiental, las de quienes vendrán después de nosotros.